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	<title>Crianza Archivos - Patricia Riera Psicóloga</title>
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	<description>Terapia EMDR, Adopciones, Peritajes Psicológicos</description>
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		<title>La Enfermedad Mental en la Familia</title>
		<link>https://patriciarierapsicologa.es/familia/la-enfermedad-mental-en-la-familia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricia Riera]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 24 Jan 2024 12:17:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crianza]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Trastornos psicológicos]]></category>
		<category><![CDATA[Adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedad mental]]></category>
		<category><![CDATA[Hermanos]]></category>
		<category><![CDATA[Preocupación familiar]]></category>
		<category><![CDATA[Trastorno psicológico]]></category>
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					<description><![CDATA[]]></description>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p>La enfermedad mental en la familia puede ser un tema difícil de abordar.</p>
<p>Generalmente, se suele poner el foco de atención en aquel miembro de la familia que padece la enfermedad, obviando al resto del sistema familiar. Pero la realidad es que la enfermedad mental puede tener un impacto significativo en la vida de la familia y en la de cada uno de sus miembros. Así, puede verse afectada la vida cotidiana, su economía, sus dinámicas, rutinas y relaciones entre los miembros, pero también puede tener consecuencias sobre la red social produciendo aislamiento, o con la familia extensa (abuelos, tíos, primos, etc.) dando lugar a conflictos, secretismo o distanciamiento.</p>
<p>Hay diferentes factores que pueden hacer que las consecuencias para la familia sean distintas en cada caso, como el tipo de trastorno que se padezca, y lo incapacitante que sea (cuánto afecte a la capacidad de la persona para llevar a cabo las actividades cotidianas), la edad de la persona que lo padezca, la red social y familiar con la que se cuente, entre otros.</p>
<p>Nosotros queremos centrarnos en una variable que nos parece muy importante: el miembro que padezca la enfermedad o trastorno psicológico. Existen importantes diferencias en el impacto que tendrá la enfermedad según a quien afecte directamente, ya que las consecuencias de sus efectos limitantes serán distintas.</p>
<p>Por ejemplo, si afecta a uno de los padres, las rutinas, estructura y organización familiar, así como el área económica, casi seguro que se verán comprometidas. Así mismo, es muy posible que el padre o madre afectado no se pueda mostrar disponible para el hijo siempre que éste lo necesite, tanto en los cuidados físicos como emocionales, lo que tendrá diferentes consecuencias dependiendo de la edad en la que éste se encuentre. Además, existe el riesgo de que se dé una parentalización del hijo frente al padre o madre, es decir, que el hijo pase a ser cuidador en vez de ser cuidado. Y esto, tendrá un impacto en su salud mental en su vida adulta así como puede conllevar problemas a la hora de respetar la autoridad durante su adolescencia.</p>
<p>Si el miembro afectado es un hermano, el impacto variará, pero no por ello tiene que ser menor. En estos casos, es habitual que la mayor parte de la atención se dirija hacia el hijo o hija que padezca el trastorno por lo que el resto de hijos, pueden sentirse más solos o menos atendidos, y desarrollar conductas de autosuficiencia, apegos evitativos o problemas de autorregulación emocional, sobre todo si la presencia de la enfermedad en la familia se da desde que es pequeño. En estos casos, además hay que prestar especial cuidado al aprendizaje de conductas enfermas o problemáticas. Es decir, si el hijo que no padece el trastorno aprende que una manera de atraer la atención y cuidado de los adultos es enfermar, es posible que acabe haciéndolo o presentando problemas de conducta que obliguen a los padres a redirigir su atención sobre él o ella.</p>
<p>En cuanto a la relación entre hermanos, los hermanos pueden actuar como una red de seguridad y proporcionar apoyo emocional y práctico a su hermano o hermana, sin embargo, también pueden sentirse abrumados por la responsabilidad, o impactados por la sintomatología que presencien o las situaciones conflictivas que se den en la familia a consecuencia del trastorno y del estrés familiar. Es común que se den sentimientos de tristeza, estrés postraumático, soledad, ansiedad, y dificultades escolares o bajo rendimiento académico.</p>
<p>Si además el hijo o hija que no tiene el trastorno se encuentra en la adolescencia, el impacto será mayor, ya que se añadirá una carga adicional a los cambios significativos en sus propias vidas, como la transición a la edad adulta, la exploración de su propia identidad y la presión social características de dicha edad.</p>
<p><strong>¿Qué puede ayudar a una familia con enfermedad mental entre sus miembros?</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<ol>
<li><strong>Saber que no están solas.</strong> Hay muchas organizaciones y grupos de apoyo que pueden ayudar a las familias a lidiar con la enfermedad mental. Estos grupos pueden proporcionar información, recursos y apoyo emocional a las familias evitando caer en el aislamiento social.</li>
<li><strong>Educarse sobre la enfermedad mental y cómo afecta a las personas.</strong> Esto les ayudará a comprender mejor la enfermedad mental y cómo pueden ayudar a los familiares que la padecen.</li>
<li><strong>Apoyo emocional y práctico para todos.</strong> Las sesiones de terapia familiar, de padres o de hermanos, suelen ofrecer buenos espacios de intercambio de pensamientos y emociones, además, en ellos se pueden aprender herramientas y estrategias para gestionar mejor la situación familiar. Cada vez más son los recursos que incluyen a la familia, dentro del proceso de terapia de un paciente con trastorno mental.</li>
<li>N<strong>o responsabilizar a los hermanos o a los hijos, del cuidado de su familiar enfermo.</strong> Los menores no están preparados ni emocional ni fisiológicamente para asumir la responsabilidad que significa cuidar de un familiar un trastorno psicológico. Además, será importante que los padres proporcionen a los otros hijos, espacios individuales propios, que no ocupen sus hermanos (como pueden ser los que favorecen las actividades fuera de casa), y donde puedan relacionarse con otros iguales, de manera que se evite el aislamiento social.</li>
<li><strong>Generar espacios de comunicación dentro de la rutina familiar.</strong> La comunicación abierta y honesta puede ayudar a reducir el estrés de la situación.</li>
<li><strong>Autocuidado y cuidado mutuo.</strong> Una buena alimentación, horas de sueño suficientes, tiempo personal, realización de ejercicio serán unos excelentes aliados en la gestión eficaz de las diferentes situaciones complicadas que la familia puede vivir en su día a día.</li>
</ol></div>
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		<title>La importancia de las rutinas</title>
		<link>https://patriciarierapsicologa.es/crianza/la-importancia-de-las-rutinas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricia Riera]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 28 Aug 2023 07:40:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Autocuidado]]></category>
		<category><![CDATA[Crianza]]></category>
		<category><![CDATA[fin del verano]]></category>
		<category><![CDATA[hábitos]]></category>
		<category><![CDATA[horarios]]></category>
		<category><![CDATA[rutinas]]></category>
		<category><![CDATA[vuelta al cole]]></category>
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					<description><![CDATA[El volver a las rutinas es algo que aunque nos pueda resultar aburrido, es esencial. 
Un entorno predecible por la interiorización de las nuevas rutinas nos proporcionara la seguridad y tranquilidad necesarias para poder destinar nuestros recursos mentales a la realización de nuestras obligaciones de manera más eficaz.
Y para ello es importante empezar con cierta antelación introduciendo poco a poco los nuevos horarios y tareas, sobre todo para que los más pequeños puedan ir acostumbrándose antes de la vuelta al colegio.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><div class="et_pb_section et_pb_section_2 publicaciones-blog-title et_pb_with_background et_pb_fullwidth_section et_section_regular" >
				
				
				
				
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					<h1 class="entry-title">La importancia de las rutinas</h1>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p>Es la hora de la vuelta de vacaciones y la vuelta al cole. Durante el verano, las rutinas familiares seguramente se hayan cambiado por otras más tranquilas y flexibles, dando espacio al descanso e incluso a la improvisación. Los días son más largos y las noches más cortas por lo que probablemente nuestros horarios y los de nuestros hijos, se hayan visto alterados también.</p>
<p>Y tan importante es descansar y relajar esas rutinas durante las vacaciones, como retomarlas una vez volvemos.</p>
<p>Pero, <em>“¿por qué tengo que hacerlo si es un rollo y no me gusta?”  </em>Preguntarán con frecuencia los más pequeños de la casa y a veces, incluso nosotros. Y es posible que sobre todo al inicio, el habituarse a las nuevas rutinas y principalmente a los nuevos horarios, cueste un poquito, pero una vez interiorizados, estos, nos proporcionarán beneficios.</p>
<p>Vamos a entender por qué mantener unas rutinas ayudan a nuestros pequeños no sólo en su día a día, sino en su desarrollo.</p>
<p>Las rutinas proporcionan <strong><em>organización y estructura</em></strong>. Esto es muy importante de cara a generar un ambiente en casa que transmita a nuestros hijos una sensación de <strong><em>seguridad</em></strong>, ya que van a poder predecir lo que va a ocurrir durante el día y anticipar lo que van a tener que hacer, y por lo tanto, su mundo va a volverse más controlable para ellos. Esto, les va a permitir adaptarse mejor a lo que el ambiente les pide, ya que sabrán cuándo toca realizar cada tarea, y no les pillará por sorpresa. Además, esa seguridad que les proporciona este ambiente, les dará la tranquilidad necesaria para poder poner su atención en otros ámbitos que son importantes en su desarrollo, como el académico, el social o el ocio.</p>
<p>Conocer las tareas rutinarias del día a día permite que les podamos involucrar, fomentando su <strong><em>independencia</em></strong> para poder realizar algunas de ellas por sí mismos. Al hacerles partícipes de sus tareas diarias, empiezan a desarrollar el sentido de la <strong><em>responsabilidad</em></strong>, que les permitirá sentir que pueden ir haciéndose cargo de sus propias necesidades. Además, verse a sí mismos asumiendo responsabilidades les ayudará a sentirse capaces de afrontar nuevos retos, lo cual sentará las bases de una buena <strong><em>autoestima</em></strong>.</p>
<p>Estas rutinas que van adquiriendo les permiten <strong><em>aprender,</em></strong> ya que sobre una rutina pueden aparecer nuevos retos a los que se van a tener que enfrentar. Además, les pone en la situación de ejercitar sus funciones mentales: la <strong><em>atención</em></strong> para entender la tarea<strong>, </strong>la<strong> <em>concentración</em></strong> para realizarla con éxito y la <strong><em>memoria</em></strong> para recordar cómo se hace, a la vez que les entrena en la <strong><em>tolerancia a la frustración</em></strong>. Esto es, la capacidad que tienen de aceptar y afrontar que algo no salga como ellos esperaban.</p>
<p>Cuando les hacemos saber lo importante que es su participación en las tareas familiares, les reforzamos al finalizar las tareas, y somos constantes a la hora de pedirles que lo hagan, aumentamos la probabilidad de que estas rutinas se asienten correctamente y nuestros hijos puedan beneficiarse de todo lo descrito anteriormente. Podemos acompañarles, ayudarles a realizarlas, y hacerles ver que realmente nos ayudan, y que su aportación es útil para el entorno familiar, <span style="text-decoration: line-through;">y</span> reforzando esos pequeños logros.</p>
<p>De cara a la vuelta de vacaciones, es importante que podamos ir recuperando las rutinas poco a poco, avisándoles antes de que llegue el momento, de que va a haber un cambio en la dinámica de las últimas semanas, y ayudándoles a ir adquiriendo de nuevo el ritmo académico. Ir adelantando la hora de acostarse, ayudarles a retomar durante un tiempo corto las tareas, o escribir con ellos un horario semanal con sus colores preferidos, pueden ser buenas maneras de ir transmitiéndoles que la rutina vuelve y que les acompañamos para retomarla.</p>
<p>Desde un nivel más práctico, para instaurar estas rutinas es importante establecer con nuestros hijos un momento, un lugar y una manera de realizarlos.</p>
<p>Los ámbitos principales en los que podemos instaurar esas rutinas son:</p>
<ul>
<li><strong>Sueño</strong>: en la cama, a las 21h, poniéndose el pijama y leyendo un cuento de buenas noches.</li>
<li><strong>Alimentación</strong>: en el comedor, a las 14h y 20h, poniendo la mesa, comiendo desde el primero hasta el postre y quitando su plato de la mesa.</li>
<li><strong>Higiene</strong>: en el baño, antes de cada comida, lavándose las manos, y después de cada comida, poniendo la pasta de dientes, cepillándose los dientes de arriba y de abajo y enjuagándose.</li>
<li><strong>Tareas del colegio</strong>: en el escritorio, al volver del colegio y repasando las asignaturas del día.</li>
</ul>
<p>Con todo esto, es importante que cuando nos hagan la pregunta que planteábamos al principio, validemos que puedan sentirse aburridos o que no les apetezca, incluso podemos compartirles que también lo son a veces para nosotros. Sin embargo, animarles a que sean constantes en ellas aunque en ciertos momentos no les apetezca, ya que les enseñará a enfrentarse a los desafíos que la vida les vaya poniendo.</p>
<p><em>Verónica Vega</em></p></div>
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